Historia
Lleva el nombre de Friedrich Korn y Max Birman, psiquiatras alemanes de la segunda mitad del siglo XIX, quienes lo han aislado de otras enfermedades. Se lo ha encontrado en las nosologías de Kraepelin anteriores a 1901.
En la CIE 6, lo incluía, pero en la siguiente edición y sus reelaboraciones del DSM se lo dejó de lado. Se orientaría a un trastorno del segundo eje que plantea el manual. Si bien el recorte del cuadro fue de los alemanes nombrados, anteriores médicos como Linneo en Genera Morborum (1763) la incluía en su clasificación de las enfermedades con algunas variantes en los signos, al igual que Weickhard en Der Philosophische Arzt (1790) en su apartado sobre las enfermedades del espíritu.
Semiología
Los síntomas de Korn-Birman son floridos, pero tenues. En los primeros años del individuo en el área del lenguaje sufre trastornos que se van desvaneciendo con el progresar del tiempo. Parte de un mutismo y continúa con algo similar a la afasia. Por ejemplo conjuga mal los verbos y se le dificulta la pronunciación de algunas consonantes como la “erre”. Muchas veces comprende lo que le dicen pero no logra expresarse correctamente como una forma de los trastornos semánticos. En alrededor de los cuatro años de edad hay una remisión de estos síntomas. Agregan los autores que en la primera infancia existe en los varones un apego extraordinario hacia la madre, y al padre en los caso de las mujeres. Otra conducta anormal del niño con el síndrome es la dedicación total a lo lúdico.
El adulto que padece el Síndrome de Korn-Birman, no tiene afecciones aparentes en el sistema nervioso. Pero padece de ciclados del estado de ánimo. En el mismo día puede mostrarse triste y desganado por la mañana y alegre por la noche, o viceversa. Algunas situaciones laborales los pueden irritar. Suele disfrutar de las reuniones sociales, pero a veces siente la necesidad de estar solo. Ante la pérdida de un ser querido ya sea por muerte o separación, el individuo cae en un estado de tristeza profunda que con el transcurrir del tiempo se recupera.
En la historia se conoce varios personajes que padecieron el síndrome de Korn-Birman. Entre ellos Carlos Luis Napoleón Bonaparte, Charles de Baudelaire. Se le diagnosticó a Cosima, antes de contraer matrimonio con Richard Wagner. No se ha encontrado, ni se ha investigado, una terapéutica, tanto psicológica como farmacológica. Quien tiene este síndrome debe llevar el padecimiento consigo hasta la muerte.
Lleva el nombre de Friedrich Korn y Max Birman, psiquiatras alemanes de la segunda mitad del siglo XIX, quienes lo han aislado de otras enfermedades. Se lo ha encontrado en las nosologías de Kraepelin anteriores a 1901.
En la CIE 6, lo incluía, pero en la siguiente edición y sus reelaboraciones del DSM se lo dejó de lado. Se orientaría a un trastorno del segundo eje que plantea el manual. Si bien el recorte del cuadro fue de los alemanes nombrados, anteriores médicos como Linneo en Genera Morborum (1763) la incluía en su clasificación de las enfermedades con algunas variantes en los signos, al igual que Weickhard en Der Philosophische Arzt (1790) en su apartado sobre las enfermedades del espíritu.
Semiología
Los síntomas de Korn-Birman son floridos, pero tenues. En los primeros años del individuo en el área del lenguaje sufre trastornos que se van desvaneciendo con el progresar del tiempo. Parte de un mutismo y continúa con algo similar a la afasia. Por ejemplo conjuga mal los verbos y se le dificulta la pronunciación de algunas consonantes como la “erre”. Muchas veces comprende lo que le dicen pero no logra expresarse correctamente como una forma de los trastornos semánticos. En alrededor de los cuatro años de edad hay una remisión de estos síntomas. Agregan los autores que en la primera infancia existe en los varones un apego extraordinario hacia la madre, y al padre en los caso de las mujeres. Otra conducta anormal del niño con el síndrome es la dedicación total a lo lúdico.
El adulto que padece el Síndrome de Korn-Birman, no tiene afecciones aparentes en el sistema nervioso. Pero padece de ciclados del estado de ánimo. En el mismo día puede mostrarse triste y desganado por la mañana y alegre por la noche, o viceversa. Algunas situaciones laborales los pueden irritar. Suele disfrutar de las reuniones sociales, pero a veces siente la necesidad de estar solo. Ante la pérdida de un ser querido ya sea por muerte o separación, el individuo cae en un estado de tristeza profunda que con el transcurrir del tiempo se recupera.
En la historia se conoce varios personajes que padecieron el síndrome de Korn-Birman. Entre ellos Carlos Luis Napoleón Bonaparte, Charles de Baudelaire. Se le diagnosticó a Cosima, antes de contraer matrimonio con Richard Wagner. No se ha encontrado, ni se ha investigado, una terapéutica, tanto psicológica como farmacológica. Quien tiene este síndrome debe llevar el padecimiento consigo hasta la muerte.
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