“Xao Ching dijo en un ritual en el centro africano en guaraní antiguo: el discurso del capitalismo se asemeja al deseo del perverso” fue la primera línea, y creo que la última, que pudo escribir un benedictino francés Pierre Certroix, en el año 1055, para la inconclusa Posible relación entre los fenómenos cosmológicos y el comercio. Prometía a ser una obra influyente en el ámbito de la astrología, pero en verdad, el benedictino no era avezado a esas disciplinas. Bien podía plagiar a otros autores del mundo musulman, o bien mentir, que para su moral era lo mismo. Muchas obras, o casi todas han quedado, sin término, no por inconstancia, sino por la inconsistencia al compás de la ilegibilidad.
Sus papiros han sido catalogadas el historiador de Wurttmberg, Sigmund Ludwig, a su pesar, por encargo de la Universidad de Leipzig. Tal empresa se extendió una década, para poner punto final en 1901. En una entrevista que dio para el Times de Nueva York, Ludwig dijo: “se me ha encomendado la tarea estúpida de traer a la memoria a alguien que su única virtud era renunciar a escribir en cuanto se daba cuenta que eran pura incongruencias”. Tal declaración, dicen, le ha costado el cargo en la universidad.
En la primavera de 1902, se publicó en una edición bilingüe en dos volúmenes la Obras Incompletas Completas de Pierre Certroix, con prólogo de John G. Bourke. La editorial las promocionó como el nuncio de la nueva literatura que se abría junto al nuevo siglo, dando créditos de vanguardia al inhábil benedictino medieval. Fue un éxito en ventas, todos hablaban de él, pero nadie lo entendía, ni era la intención, pues de eso se trataba. Médicos, artistas, abogados filósofos y criptógrafos se reunían para encontrarle algún sentido a sus escritos.
En la página 223 del primer tomo dice: “Los del Ebro pescan en la cima de los Alpes, cantan y bailan: Oh, totus floreo iam amore virginali totus ardeo.” Esto pertenecería a Crítica al arrianismo y la fe romana. Algunos especulan cierta influencia de los goliardos. En la página 28, del tomo consecutivo, el autor titula El Dios de Jacob y la caída de los cuerpos para continuar con lo que sigue: “Existe una dialéctica subyacente producto de las palabras pronunciadas por Juan el Bautista y mi sirviente. ¿Chi lo sa?.”
Una cátedra de filosofía de las islas británicas dice encontrar en muchos de los escritos de Certroix ciertos aires de un posmarxismo neoplatónico. En cambio, en un círculo de intelectuales de la Europa continental reconocen un núcleo dadaísta con una estética barroca.
Según los registros de la Iglesia, Pierre Certroix fue bautizado a sus quince años, antes de entrar a la congregación, en el 1021. Murió en su lecho cuarenta y cinco años después.
Sus papiros han sido catalogadas el historiador de Wurttmberg, Sigmund Ludwig, a su pesar, por encargo de la Universidad de Leipzig. Tal empresa se extendió una década, para poner punto final en 1901. En una entrevista que dio para el Times de Nueva York, Ludwig dijo: “se me ha encomendado la tarea estúpida de traer a la memoria a alguien que su única virtud era renunciar a escribir en cuanto se daba cuenta que eran pura incongruencias”. Tal declaración, dicen, le ha costado el cargo en la universidad.
En la primavera de 1902, se publicó en una edición bilingüe en dos volúmenes la Obras Incompletas Completas de Pierre Certroix, con prólogo de John G. Bourke. La editorial las promocionó como el nuncio de la nueva literatura que se abría junto al nuevo siglo, dando créditos de vanguardia al inhábil benedictino medieval. Fue un éxito en ventas, todos hablaban de él, pero nadie lo entendía, ni era la intención, pues de eso se trataba. Médicos, artistas, abogados filósofos y criptógrafos se reunían para encontrarle algún sentido a sus escritos.
En la página 223 del primer tomo dice: “Los del Ebro pescan en la cima de los Alpes, cantan y bailan: Oh, totus floreo iam amore virginali totus ardeo.” Esto pertenecería a Crítica al arrianismo y la fe romana. Algunos especulan cierta influencia de los goliardos. En la página 28, del tomo consecutivo, el autor titula El Dios de Jacob y la caída de los cuerpos para continuar con lo que sigue: “Existe una dialéctica subyacente producto de las palabras pronunciadas por Juan el Bautista y mi sirviente. ¿Chi lo sa?.”
Una cátedra de filosofía de las islas británicas dice encontrar en muchos de los escritos de Certroix ciertos aires de un posmarxismo neoplatónico. En cambio, en un círculo de intelectuales de la Europa continental reconocen un núcleo dadaísta con una estética barroca.
Según los registros de la Iglesia, Pierre Certroix fue bautizado a sus quince años, antes de entrar a la congregación, en el 1021. Murió en su lecho cuarenta y cinco años después.