lunes, 28 de diciembre de 2009

Anacronismos I - Pierre Certroix


“Xao Ching dijo en un ritual en el centro africano en guaraní antiguo: el discurso del capitalismo se asemeja al deseo del perverso” fue la primera línea, y creo que la última, que pudo escribir un benedictino francés Pierre Certroix, en el año 1055, para la inconclusa Posible relación entre los fenómenos cosmológicos y el comercio. Prometía a ser una obra influyente en el ámbito de la astrología, pero en verdad, el benedictino no era avezado a esas disciplinas. Bien podía plagiar a otros autores del mundo musulman, o bien mentir, que para su moral era lo mismo. Muchas obras, o casi todas han quedado, sin término, no por inconstancia, sino por la inconsistencia al compás de la ilegibilidad.
Sus papiros han sido catalogadas el historiador de Wurttmberg, Sigmund Ludwig, a su pesar, por encargo de la Universidad de Leipzig. Tal empresa se extendió una década, para poner punto final en 1901. En una entrevista que dio para el Times de Nueva York, Ludwig dijo: “se me ha encomendado la tarea estúpida de traer a la memoria a alguien que su única virtud era renunciar a escribir en cuanto se daba cuenta que eran pura incongruencias”. Tal declaración, dicen, le ha costado el cargo en la universidad.
En la primavera de 1902, se publicó en una edición bilingüe en dos volúmenes la Obras Incompletas Completas de Pierre Certroix, con prólogo de John G. Bourke. La editorial las promocionó como el nuncio de la nueva literatura que se abría junto al nuevo siglo, dando créditos de vanguardia al inhábil benedictino medieval. Fue un éxito en ventas, todos hablaban de él, pero nadie lo entendía, ni era la intención, pues de eso se trataba. Médicos, artistas, abogados filósofos y criptógrafos se reunían para encontrarle algún sentido a sus escritos.
En la página 223 del primer tomo dice: “Los del Ebro pescan en la cima de los Alpes, cantan y bailan: Oh, totus floreo iam amore virginali totus ardeo.” Esto pertenecería a Crítica al arrianismo y la fe romana. Algunos especulan cierta influencia de los goliardos. En la página 28, del tomo consecutivo, el autor titula El Dios de Jacob y la caída de los cuerpos para continuar con lo que sigue: “Existe una dialéctica subyacente producto de las palabras pronunciadas por Juan el Bautista y mi sirviente. ¿Chi lo sa?.”
Una cátedra de filosofía de las islas británicas dice encontrar en muchos de los escritos de Certroix ciertos aires de un posmarxismo neoplatónico. En cambio, en un círculo de intelectuales de la Europa continental reconocen un núcleo dadaísta con una estética barroca.
Según los registros de la Iglesia, Pierre Certroix fue bautizado a sus quince años, antes de entrar a la congregación, en el 1021. Murió en su lecho cuarenta y cinco años después.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Física Estructuralista (Última Parte)

Antes de que el año queme sus últimos días concluiré por fin esta serie sobre la física estructuralista.

Unas de mis preguntas cosmogónicas, que hace rato tengo, tal vez producto de ver muchas ciencia ficción, son sobre la velocidad del tiempo. ¿Por que tiene una velocidad? ¿por qué no pasa más rápido o más lento? ¿El tiempo transcurre realmente o es una ilusión? ¿Por qué hubo un comienzo, pudo empezar antes o después?
He escuchado a Prigogine, premio Nobel, decir algo que me resultó análogo a lo que yo pienso.
Pues decía que tanto Newton, Schorodinger, Einstein, en suma, la física clásica estaba pensada escencialmente en la estabilidad, estaba volcada hacia el equilibrio, hacia la permanencia. Es una ciencia de la geometría. Recordemos aquella famosa frase de Einstein, "Dios no juega a los dados". Prigogine propone el paso de la ciencia como geometría a ciencia como narración.
O también escuché a Zizek que decía que el universo es debido a un desequilibrio. Encuentro en ambos algo contrario al determinismo. Contrario al determinismo que proponía por ejemplo Laplace.
Pienso yo en el demonio de Laplace. Esté concibe al universo como un gran reloj de precisión suizo-japonesa (como diría Les Luthiers: "flor de relos") , en que toda la materia está bajo la misma leyes de la naturaleza (ver Física Estructuralista Parte 2). Pero en la teoría de Laplace, no se distingue realmente entre el pasado y el futuro, al estar ambos contenidos en el presente. Es decir, siguiendo la metáfora del reloj da lo mismo que marque los cinco o seis y cuarto, está excluyendo la flecha del tiempo. Las horas pueden pasar más rápido o más lento, o le falta el movimiento que lo empiece a hacer andar. Si lo aplico al Universo, en su comienzo ya está su final. O recurriendo nuevamente al senku, es como tener todas las fichas, sin posibilidad de movimiento, o, que es lo mismo, tener el tablero vacío.
Ahora bien, necesito concebir al universo como impredecible, o como desequilibrado. Pero un desequelibrio en busca con constante de buscar el equilibrio. Por eso apelo a ciertos retazos de teorías de otras áreas. Así como la entrada al mundo de lo simbólico el sujeto perdió algo, y ese algo es lo que produce el movimiento del deseo. Así como la entrada en el lenguaje produjo la perdida del equilibrio para siempre, y la vida será la búsqueda de la homeostasis, aunque nos cueste la vida. Así como por la castración hay deseo. Así pienso que el universo existe, se mueve, tiene una flecha con dirección indeterminada, que se escribe, se narra, porque hubo y hay un desequilibrio, pero algo se perdió para siempre. Para decirlo de alguna manera, un universo que pasó por la castración, un universo neurótico. En cambio el modelo de Laplace, no pasó por la castración, es un universo cerrado, sin movimiento, un universo psicótico.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Física Estructuralista (Parte 3)

Luego de una larga pausa, retomo.
Les recuerdo que trato de presentar una nuevo enfoque para la física.

Habíamos concluído que las ciencias naturales no alcanzaban para dar cuenta del sujeto, de la cultura, del SER humano. Por eso creo que el psicoanálisis, la antropología estructural que tiene raíz en el anterior a mi entender han dado un paso epistemológico.


Paso a explicar, al menos trataré, sabiendo que reduciré la teoría y por lo tanto traicionaré a los autores. La pregunta de la antropología es sobre el paso de la naturaleza a la cultura. Es decir, dejamos de ser animalitos de la naturaleza, y pasamos a vivir en sociedad, mas que mal regulada. Pasamos de comer lo crudo a lo cocido, de desnudos a vestidos, del incesto a la prohibición del incesto. De matar al macho de la manada para ocupar su lugar a la prohibición del parricidio. Del sin sentido a la entrada al lenguaje. Hay un quiebre, no hay continuidad. Y el quiebre es dada por la Ley, es una ley que organiza, que consiste en no copular con la madre, en no matar. Es poner un límite, pero que permite otras salida. No hacerlo con la madre, permite la salida a la exogamia. Parar ir más allá, es dejar el regazo materno para conocer al mundo.


Ahora adentraré, o mejor dicho, pasaré por arriba de un recorte de la teoría psicoanalítica, de inclinación lacaniana. Se apoya en lo anterior para reducirlo a una lógica más simple. El deseo del sujeto no es estático, sino que se desplaza, tiene un movimiento. Y ese moviemiento no es posible si no se produce una pérdida del objeto de satisfacción. Hubo una castración. Esta pérdida produce un agujero que se tratará siempre de llenar, y éste es el moviemiento. Pero nunca se llega, está perdido para siempre. Hagamos la analogía con el juego del senku. Las fichas se moverán desde que hay un espacio en el centro para llenar, pero ese movimiento no alcanzará. O como esos rompecabezas en que se desplazan las fichas, y estás fichas son movedizas en tanto una ficha falte, si estuviera completa pues no habría movimiento. El equilibrio, sería si estuviera completo, o si estuviera totalmente vacío, da igual. Pues es la muerte.

Acaso esto me fue inspirador para una posibilidad para comprender el moviemiento del universo. Para comprender las flechas del tiempo. Un constante desequelibrio, causa del moviemiento. Por decirlo de alguna manera, un "universo castrado"

Y aguarden que habrá una próxima entrega, y espero que sea la útima sobre este tema.

viernes, 9 de octubre de 2009

Física Estructuralista (Parte 2)

El hombre siempre trató de explicarse de alguna manera el mundo donde vive. Y la explicación no siempre fue científica, sino que el mito, la magia y la religión fueron ordenadores de la realidad. No hace mucho que el hombre, si pensamos que la humanidad llegó al mundo hace más de trescientos milenios, conoce al mundo con el uso de la ciencia, o más finamente, con la ciencia moderna. No sabría ubicar cuándo comenzó. Algunos dicen que la ciencia que conocemos hoy empezó con Newton, otros lo ubican más atrás, con Copérnico, Galileo y Kepler. Y si yo quiero, más anterior, con Roger Bacon. Digamos que uno lleva al otro. No hay una partida de nacimiento de la ciencia. Pero pienso que Newton marcó una diferencia, matematizó el mundo sensible, y nació la física moderna. Es algo muy original y, por qué no, loco. Porque los números y la geometría euclidiana se crearon para el comercio y la división de las tierras, y de pronto un lenguaje que creó el hombre para el hombre es la explicación del cosmos. El universo quedó supeditado a la lógica matemática. Los movimientos de los cuerpos son predichos, e incluso, a la inversa, deducir una historia de los cuerpos. Y llevándolo a un extremo, llegamos al “demonio de Laplace”. Laplace imaginó un espiritu –diabólico- que conociese la posición y velocidad actual de todas las partículas del universo y que aplicando las leyes de la física podría predecir todos sus moviemientos (volveré sobre esto en otra entrega). Y esta manera de conocimiento contaminó –con valor metafórico, pero sin juicio de valor- la alquimia, para llamarse química. También la biología pasó a tener otro estatuto con las leyes de la herencia de Mendel, y con la revolución darwiniana, que ubicó al ser humano entre uno más entre las especies de la naturaleza.
Ahora bien, parece que los muchachos de la ciencia positivista se emocionaron y quisieron explicar todo con el mismo modelo de la naturaleza. Cuando digo todo, incluyo lo humano, la mente, la subjetividad. Hubo un afán de contestar las preguntas de la psicología, de la sociología, de la antropología desde un marco referencial similar al de la química, o al de la naturaleza evolucionista, dejando de lado al sujeto. Las ciencias naturales contaminaron (una metáfora, ahora sí con juicio de valor) las ciencias sobre el hombre. Pero obviamente estas teorías no alcanzaron a mucho.
Las criticas al positivismo a principios del siglo XX, el psicoanálisis, la fenomenología, el estructuralismo, dejó lugar para pensar, explicar, al hombre de otra manera.
Hasta acá les dejo, y habrá más sobre esto en la próxima.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Física Estructuralista (Parte 1)

Introducción
Uno de los propósitos de este blog fue formular ideas que se me ocurren, ya sean estas banales o interesantes. Otra intención es ponerme a prueba con la escritura, el desafío de no sólo tener las ocurrencias, sino de poder expresarlas claramente, con ánimos de persuasión o de provocación.
Hace muchos años, he intentado, espero no inútilmente, enseñar a los legos de mis amigos y familiares, o por lo menos inculcarles una visión critica hacia la historia, al hombre y a la ciencia. Recuerdo un tiempo que en las tertulias surgían polémicas, o yo las hacía surgir, sobre la naturaleza del hombre, el psicoanálisis, el origen del mundo, la física moderna, y las minas. Y que luego desde mi casa continuaba la discusión por e-mail. Por la misma vía algunos me contestaron con interés, otros con agravios, y otros simplemente me ninguneaban. Pero debo reconocer que en esa época tenía más cabello pero menos claridad expositiva.
Aprovecho este momento para proponer algo que yo llamo una Física Estructuralista (o la Física con la lógica de lingüística estructural). No es más que una invitación a pensar la ciencia de otra manera, con lo cual surgirían nuevas preguntas y nuevas respuestas en el mundo científico. Las primeras ideas datan de hace cinco años y fueron tomando forma. E inclusive tengo la agradable sorpresa que científicos, filósofos, reconocidos y nobel, hayan pensado cosas similares o iguales a lo que propongo. Traigo lo que dijo el Martín Fierro, “le pido a los santos del cielo que ayuden mi pensamiento”. Y le recomiendo, lector, que se relaje, y póngase el cinturón de seguridad, porque le aguarda un viaje complicado y de paisajes nunca vistos.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Escatología

No es de mi agrado buscar las etimologías de las palabras, por que estas significan hoy sin importar la historia. Pero tenerlas en cuenta sirven en tanto dieran un nuevo sentido en el aquí y ahora. Por ejemplo la palabra escatología tiene dos sentidos, uno más popular que otro. Escatología, como se sabe, es lo relativo a los excrementos y a las inmundicias, pero la otra acepción alude al conjunto de creencias referentes a la vida en el más allá. ¿Por qué la misma puede tener sentidos tan antagónicos? La respuesta la puedo encontrar en su etimología. Ambas derivan del griego, pero por una línea encontramos que ἔσχατος quiere decir “último”, de aquí viene las posteriores significaciones referido a la vida de ultratumba. Y en otra línea, σκατός, fonéticamente similar a la voz griega mencionada, que significa, sin ninguna extrañeza, excremento.
Cómo aprendí esto, o se despertó mi interés. Respondo queriendo ser redundante: escatológicamente, sobre el inodoro.
Es muy humano leer, como también dejar las heces en el baño. Y más aun hacer las dos cosas al mismo tiempo. No recuerdo desde cuándo tengo el hábito de leer sentado en el inodoro, no recuerdo con qué texto empecé. Pudo haber sido el Clarín del domingo, o la revista. Tal vez alguno de los nueve tomos de la enciclopedia Larousse . Seguramente, los primeros asomos de la lectura de baño, habrán sido las etiquetas de los champúes o de los desodorantes. Ya que mi padre tiene la misma costumbre desde antes que yo (y haciendo una mirada sociológica, es más recurrente en los hombres que en las mujeres, motivo para que algunos especulen con que hay una incidencia importante en el cromosoma Y) me interrogo si es un mandato de la naturaleza, o si es una adquisición meramente cultural, interiorizada, alojada en la moral. Sea cual sea su etiología, tiene una fuerza por sobre mí. Por suerte, en mi casa tengo la biblioteca a tres pasos del toillete, lo cual es beneficioso cuando urge un compromiso desde adentro. Incluso, por un tiempo, instalé unos anaqueles cerca del inodoro para dejar revistas o libros o apuntes, pero las retiré por antiestético.
El inodoro, o taza, o escusado (como lo llaman en otras latitudes) pasa a ser un trono donde uno es el monarca – mon(g)arca. Pasa a ser rey de su propio mundo. Es como un momento de breve retiro espiritual diario. Es un espacio propicio para la reflexión, el autoconocimiento, la lectura, crucigramas y sudokus.
Tengo algunas hipótesis, pseudocientíficas, pseudopsicoanalíticas, por lo tanto, nuevamente, no me tomen en serio. Encuentro un vínculo con el erotismo anal, en tanto con los desplazamientos de los objetos eróticos. Todos hemos pasado la fase anal alrededor de los dos a tres años de edad, donde la caca tenía un valor especial, como un tesoro, tanto que la reteníamos en nuestros intestinos. Pero en el inconsciente la caca es sustituida por el dinero, el tiempo, u otros objetos. O mejor dicho, éstos son subrogados de la caca. Por eso los que tienen fijación en esta etapa son avaros, guardan el dinero, su oro, como caca en su vientre, almacenan sus “tesoretitos”. Y el conocimiento, el saber enciclopédico, puede resultar otro objeto erótico. Y cuando leemos, o dejamos volar la imaginación, o reflexionamos mientras cagamos estaríamos llenando con “algo” el lugar vacío que dejan las deposiciones. Estaríamos comiendo palabras, ideas, pensamientos. Y lo haríamos para no sufrir la angustia que resulta por la pérdida de las heces.
Es probable que las mejores ideas de los grandes pensadores nacieron sobre el retrete, y otras cuantas se hayan ido por allí. Me imagino a Marx en esa situación, pensando algunas líneas de El Capital; a Foucault leyendo el Le Monde de un jueves; a Freud, leyendo a Schiller; y a Lacan, releyendo a Freud y a Marx. Para mí el baño ha sido el punto de encuentro con Swift, Borges y el Anteojito; con el profeta Isaías, Lugones y Bradbury, entre otros psicoanalistas varios.

viernes, 21 de agosto de 2009

Una imagen y mil palabras

Una imagen vale más que mil palabras.¡Que desfachatez! O peor aún: una imagen dice más que mil palabras. Analicémosla. Ya de por sí, hay un numeral que me llama la atencion, el mil. ¿por qué mil y no dos mil, o quinientos treinta y tres? Debe ser que mil tiene un sentido de inmenso, incomensurable, inabarcable. En la tradición judía el mil es el número de Dios. De acuerdo "mil palabras" es una metáfora. Con estos nos estamos acercando a la contradicción que encierra la propia frase. Pues en la metáfora es donde encontramos un plus de sentido a las palabras. Estas dejan su significado habitual para tener otros, otros significados que con otras palabras no alcanzan a decirlo. Por ejemplo en este refrán, si se hubiese dicho que una imagen vale más que quinientas treinta y tres palabras, no me dice nada, porque ese número se remite al cardinal 533. Pero el mil es otra cosa. Ni novecientos noventa y nueve, ni mil uno; mil. También en esta sentencia popular, una parte excluye a la otra. Si una imagen vale más que cualquier número de palabras, quiere decir que en la imagen quedan excluidas las palabras. Ataquemos por otro lado. Hay un seminario de Lacan, cuyo año y orden no puedo recordar (y que habré leído vagamente, por lo tanto no deben creerme del todo), en que se pregunta por qué los planetas no pueden hablar. Porque no tienen boca... porque no tienen nada que decir... porque se los ha callado. Si se los calló es porque antes hablaban, claro que sí. Durante siglos el movimiento de los astros decían mucho sobre el destino de las actos humanos, y de las naciones, estamos hablando de la astrología, que todavía en nuestros tiempos sobrevive. Pero luego llegó Newton y calló a los planetas (y a los astrólogos). Pero si esos planetas hablaban es porque estaban en un ordenamiento simbólico. Digamos, había "mil palabras" que los sostenían, que le daban un lugar, además de hacerlos hablar. Con la imagen pasa lo mismo, habla si, y sólo si, esta en un entramado de significantes, y surgir una metáfora en ella. Tal vez por esto es que hay imágenes que no alcanzan con describirlo con palabras, porque tienen ese plus de sentido que producen la metáforas.
Pero pensemos el reverso. Una palabra vale mas que mil imágenes. Ya sea por su abstracción o por su sentido inabarcable. ¿Con qué imagen representas la libertad?¿con cadenas rompiéndose cual icono de Rocambole?. O la Dignidad (que sólo la talentosa madre de Milhouse pudo representarla en un dibujo). O qué pintura pudo acabar con el sentido los versos del bello poema Cantar de los Cantares:
Como un lirio entre los cardos
es mi amada entre las jóvenes.
Como un manzano entre los árboles silvestres,
es mi amado entre los jóvenes.