domingo, 13 de septiembre de 2009

Física Estructuralista (Parte 1)

Introducción
Uno de los propósitos de este blog fue formular ideas que se me ocurren, ya sean estas banales o interesantes. Otra intención es ponerme a prueba con la escritura, el desafío de no sólo tener las ocurrencias, sino de poder expresarlas claramente, con ánimos de persuasión o de provocación.
Hace muchos años, he intentado, espero no inútilmente, enseñar a los legos de mis amigos y familiares, o por lo menos inculcarles una visión critica hacia la historia, al hombre y a la ciencia. Recuerdo un tiempo que en las tertulias surgían polémicas, o yo las hacía surgir, sobre la naturaleza del hombre, el psicoanálisis, el origen del mundo, la física moderna, y las minas. Y que luego desde mi casa continuaba la discusión por e-mail. Por la misma vía algunos me contestaron con interés, otros con agravios, y otros simplemente me ninguneaban. Pero debo reconocer que en esa época tenía más cabello pero menos claridad expositiva.
Aprovecho este momento para proponer algo que yo llamo una Física Estructuralista (o la Física con la lógica de lingüística estructural). No es más que una invitación a pensar la ciencia de otra manera, con lo cual surgirían nuevas preguntas y nuevas respuestas en el mundo científico. Las primeras ideas datan de hace cinco años y fueron tomando forma. E inclusive tengo la agradable sorpresa que científicos, filósofos, reconocidos y nobel, hayan pensado cosas similares o iguales a lo que propongo. Traigo lo que dijo el Martín Fierro, “le pido a los santos del cielo que ayuden mi pensamiento”. Y le recomiendo, lector, que se relaje, y póngase el cinturón de seguridad, porque le aguarda un viaje complicado y de paisajes nunca vistos.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Escatología

No es de mi agrado buscar las etimologías de las palabras, por que estas significan hoy sin importar la historia. Pero tenerlas en cuenta sirven en tanto dieran un nuevo sentido en el aquí y ahora. Por ejemplo la palabra escatología tiene dos sentidos, uno más popular que otro. Escatología, como se sabe, es lo relativo a los excrementos y a las inmundicias, pero la otra acepción alude al conjunto de creencias referentes a la vida en el más allá. ¿Por qué la misma puede tener sentidos tan antagónicos? La respuesta la puedo encontrar en su etimología. Ambas derivan del griego, pero por una línea encontramos que ἔσχατος quiere decir “último”, de aquí viene las posteriores significaciones referido a la vida de ultratumba. Y en otra línea, σκατός, fonéticamente similar a la voz griega mencionada, que significa, sin ninguna extrañeza, excremento.
Cómo aprendí esto, o se despertó mi interés. Respondo queriendo ser redundante: escatológicamente, sobre el inodoro.
Es muy humano leer, como también dejar las heces en el baño. Y más aun hacer las dos cosas al mismo tiempo. No recuerdo desde cuándo tengo el hábito de leer sentado en el inodoro, no recuerdo con qué texto empecé. Pudo haber sido el Clarín del domingo, o la revista. Tal vez alguno de los nueve tomos de la enciclopedia Larousse . Seguramente, los primeros asomos de la lectura de baño, habrán sido las etiquetas de los champúes o de los desodorantes. Ya que mi padre tiene la misma costumbre desde antes que yo (y haciendo una mirada sociológica, es más recurrente en los hombres que en las mujeres, motivo para que algunos especulen con que hay una incidencia importante en el cromosoma Y) me interrogo si es un mandato de la naturaleza, o si es una adquisición meramente cultural, interiorizada, alojada en la moral. Sea cual sea su etiología, tiene una fuerza por sobre mí. Por suerte, en mi casa tengo la biblioteca a tres pasos del toillete, lo cual es beneficioso cuando urge un compromiso desde adentro. Incluso, por un tiempo, instalé unos anaqueles cerca del inodoro para dejar revistas o libros o apuntes, pero las retiré por antiestético.
El inodoro, o taza, o escusado (como lo llaman en otras latitudes) pasa a ser un trono donde uno es el monarca – mon(g)arca. Pasa a ser rey de su propio mundo. Es como un momento de breve retiro espiritual diario. Es un espacio propicio para la reflexión, el autoconocimiento, la lectura, crucigramas y sudokus.
Tengo algunas hipótesis, pseudocientíficas, pseudopsicoanalíticas, por lo tanto, nuevamente, no me tomen en serio. Encuentro un vínculo con el erotismo anal, en tanto con los desplazamientos de los objetos eróticos. Todos hemos pasado la fase anal alrededor de los dos a tres años de edad, donde la caca tenía un valor especial, como un tesoro, tanto que la reteníamos en nuestros intestinos. Pero en el inconsciente la caca es sustituida por el dinero, el tiempo, u otros objetos. O mejor dicho, éstos son subrogados de la caca. Por eso los que tienen fijación en esta etapa son avaros, guardan el dinero, su oro, como caca en su vientre, almacenan sus “tesoretitos”. Y el conocimiento, el saber enciclopédico, puede resultar otro objeto erótico. Y cuando leemos, o dejamos volar la imaginación, o reflexionamos mientras cagamos estaríamos llenando con “algo” el lugar vacío que dejan las deposiciones. Estaríamos comiendo palabras, ideas, pensamientos. Y lo haríamos para no sufrir la angustia que resulta por la pérdida de las heces.
Es probable que las mejores ideas de los grandes pensadores nacieron sobre el retrete, y otras cuantas se hayan ido por allí. Me imagino a Marx en esa situación, pensando algunas líneas de El Capital; a Foucault leyendo el Le Monde de un jueves; a Freud, leyendo a Schiller; y a Lacan, releyendo a Freud y a Marx. Para mí el baño ha sido el punto de encuentro con Swift, Borges y el Anteojito; con el profeta Isaías, Lugones y Bradbury, entre otros psicoanalistas varios.