viernes, 25 de diciembre de 2009

Física Estructuralista (Última Parte)

Antes de que el año queme sus últimos días concluiré por fin esta serie sobre la física estructuralista.

Unas de mis preguntas cosmogónicas, que hace rato tengo, tal vez producto de ver muchas ciencia ficción, son sobre la velocidad del tiempo. ¿Por que tiene una velocidad? ¿por qué no pasa más rápido o más lento? ¿El tiempo transcurre realmente o es una ilusión? ¿Por qué hubo un comienzo, pudo empezar antes o después?
He escuchado a Prigogine, premio Nobel, decir algo que me resultó análogo a lo que yo pienso.
Pues decía que tanto Newton, Schorodinger, Einstein, en suma, la física clásica estaba pensada escencialmente en la estabilidad, estaba volcada hacia el equilibrio, hacia la permanencia. Es una ciencia de la geometría. Recordemos aquella famosa frase de Einstein, "Dios no juega a los dados". Prigogine propone el paso de la ciencia como geometría a ciencia como narración.
O también escuché a Zizek que decía que el universo es debido a un desequilibrio. Encuentro en ambos algo contrario al determinismo. Contrario al determinismo que proponía por ejemplo Laplace.
Pienso yo en el demonio de Laplace. Esté concibe al universo como un gran reloj de precisión suizo-japonesa (como diría Les Luthiers: "flor de relos") , en que toda la materia está bajo la misma leyes de la naturaleza (ver Física Estructuralista Parte 2). Pero en la teoría de Laplace, no se distingue realmente entre el pasado y el futuro, al estar ambos contenidos en el presente. Es decir, siguiendo la metáfora del reloj da lo mismo que marque los cinco o seis y cuarto, está excluyendo la flecha del tiempo. Las horas pueden pasar más rápido o más lento, o le falta el movimiento que lo empiece a hacer andar. Si lo aplico al Universo, en su comienzo ya está su final. O recurriendo nuevamente al senku, es como tener todas las fichas, sin posibilidad de movimiento, o, que es lo mismo, tener el tablero vacío.
Ahora bien, necesito concebir al universo como impredecible, o como desequilibrado. Pero un desequelibrio en busca con constante de buscar el equilibrio. Por eso apelo a ciertos retazos de teorías de otras áreas. Así como la entrada al mundo de lo simbólico el sujeto perdió algo, y ese algo es lo que produce el movimiento del deseo. Así como la entrada en el lenguaje produjo la perdida del equilibrio para siempre, y la vida será la búsqueda de la homeostasis, aunque nos cueste la vida. Así como por la castración hay deseo. Así pienso que el universo existe, se mueve, tiene una flecha con dirección indeterminada, que se escribe, se narra, porque hubo y hay un desequilibrio, pero algo se perdió para siempre. Para decirlo de alguna manera, un universo que pasó por la castración, un universo neurótico. En cambio el modelo de Laplace, no pasó por la castración, es un universo cerrado, sin movimiento, un universo psicótico.

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