viernes, 9 de octubre de 2009

Física Estructuralista (Parte 2)

El hombre siempre trató de explicarse de alguna manera el mundo donde vive. Y la explicación no siempre fue científica, sino que el mito, la magia y la religión fueron ordenadores de la realidad. No hace mucho que el hombre, si pensamos que la humanidad llegó al mundo hace más de trescientos milenios, conoce al mundo con el uso de la ciencia, o más finamente, con la ciencia moderna. No sabría ubicar cuándo comenzó. Algunos dicen que la ciencia que conocemos hoy empezó con Newton, otros lo ubican más atrás, con Copérnico, Galileo y Kepler. Y si yo quiero, más anterior, con Roger Bacon. Digamos que uno lleva al otro. No hay una partida de nacimiento de la ciencia. Pero pienso que Newton marcó una diferencia, matematizó el mundo sensible, y nació la física moderna. Es algo muy original y, por qué no, loco. Porque los números y la geometría euclidiana se crearon para el comercio y la división de las tierras, y de pronto un lenguaje que creó el hombre para el hombre es la explicación del cosmos. El universo quedó supeditado a la lógica matemática. Los movimientos de los cuerpos son predichos, e incluso, a la inversa, deducir una historia de los cuerpos. Y llevándolo a un extremo, llegamos al “demonio de Laplace”. Laplace imaginó un espiritu –diabólico- que conociese la posición y velocidad actual de todas las partículas del universo y que aplicando las leyes de la física podría predecir todos sus moviemientos (volveré sobre esto en otra entrega). Y esta manera de conocimiento contaminó –con valor metafórico, pero sin juicio de valor- la alquimia, para llamarse química. También la biología pasó a tener otro estatuto con las leyes de la herencia de Mendel, y con la revolución darwiniana, que ubicó al ser humano entre uno más entre las especies de la naturaleza.
Ahora bien, parece que los muchachos de la ciencia positivista se emocionaron y quisieron explicar todo con el mismo modelo de la naturaleza. Cuando digo todo, incluyo lo humano, la mente, la subjetividad. Hubo un afán de contestar las preguntas de la psicología, de la sociología, de la antropología desde un marco referencial similar al de la química, o al de la naturaleza evolucionista, dejando de lado al sujeto. Las ciencias naturales contaminaron (una metáfora, ahora sí con juicio de valor) las ciencias sobre el hombre. Pero obviamente estas teorías no alcanzaron a mucho.
Las criticas al positivismo a principios del siglo XX, el psicoanálisis, la fenomenología, el estructuralismo, dejó lugar para pensar, explicar, al hombre de otra manera.
Hasta acá les dejo, y habrá más sobre esto en la próxima.

2 comentarios:

  1. Falta tu aporte, dejas entrever tu mirada pero muy oculta, muy solapada. let it be!

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  2. Esperame un poco. Estuve muy ocupado. Ya va a haber una tercera parte y tal vez una cuarta donde cuente mi parecer.

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